Caso de Maria

Hace ya algunos años que sé positivamente lo que me ocurre, TAG. Desarrollé también algunas fobias y a veces me escabullo un poco de la vida en sociedad. Siempre he sido una persona muy perfeccionista e insegura, obviamente la primera característica deriva de la 2°. He vivido queriendo que los demás me quieran y casi siempre pasó así. No tengo mucho por qué quejarme. Tuve un padre maravilloso. Tanto lo fue, que cuando murió empezó patentemente todo esto.

Han pasado 8 años desde su muerte, yo tenía 18 años recién cumplidos, y todavía lo sigo llorando y extrañando. Soy muy inmadura e infantil, me cuesta horrores crecer y ver que ya soy una mujer, aunque estoy casada hace 5 años.

A los 2 meses de morir mi papá, encontré al amor de mi vida y si bien había mucho de necesidad psicológica de apoyo, gracias a Dios, la "causalidad" hizo que nuestro primer encuentro se transformara en una sólida pareja, con sus buenos y malos momentos, como todos, pero con mucho amor. Mentiría si les digo que he vivido una experiencia paralizante con el miedo, porque no es así. Nunca tuve un ataque de pánico o algo similar. Pero por ese miedo que siento a veces me paralizo y evado de lo que realmente me toca hacer. Cambio muchas veces el curso de mi vida por él. Y fundamentalmente no me deja ser LIBRE.

Tenía miedo a rendir, estudiaba Abogacía. Al comienzo, cada vez que tenía un examen, lloraba como loca y no quería ir a rendir, pero finalmente lo hacía. Sacaba excentes notas, porque el miedo me hacía estudiar mucho. Después esto se hizo cada vez más insostenible, quería saberme libros y libros perfectamente, porque no admitía la posibilidad de no saber determinada cosa. Dejaba pasar mesas y mesas de exámenes. Hasta que despúes en una de ellas, me di cuenta que podía evitar el miedo, evadiéndolo, escapando. Y ahí, una vez que lo hice por primera vez, comencé a huir, hasta ahora. Me llamo a veces la "gran Houdini", por mis facilidades para el escape. He escapado también de trabajos, iba a las entrevistas, los conseguía y después lloraba y no quería ir. La última vez, trabajé medio día. Me río cuando lo escribo, porque es tragicómico. Hace 6 años que no viajo en avión, porque le tengo pánico de sólo pensarlo. He superado algunos otros miedos, pero me quedan... uf, no quiero ni pensarlo.

He ido a psicólogos que no me han resultado y que no eran explícitos con lo que me pasaba. Ahora tomo un ansiolítico recetado por mi médico de familia. Estoy más tranquila, pero los miedos siguen ahí. Creo que esa es la tarea de mi vida. Liberarme lo que pueda de ellos y ser feliz de a ratos. Más que nada deseo ser libre, libre de mí misma. De mi mente que a veces no calla y se agota de tanto anticiparse a todo y pensar. A veces no lo paso nada bien y aunque todos me ayudan mucho, caigo. Pero nunca pierdo la esperanza. Ella es la que me sostiene. No soy de ninguna religión, pero creo mucho en el amor, en el amor de Dios. A veces creo que aunque la mente tiene su funcionamiento y puede causar estos trastornos, también está ligado mucho con la fe. Y ¿qué es el miedo sino la falta de fe?. Espero encontrar los mecanismos para que mi querida mente se calme y para que mi incipiente fe crezca.